“DEMOCRATIZAR Y JERARQUIZAR LA AFA” por MARIO MAZZITELLI

Propongo que las autoridades de la AFA sean electas a través del voto secreto y universal de todos los socios de los clubes pertenecientes a dicha Asociación.

Hoy Mauricio Macri, tomó cartas en el asunto. Pero no para democratizar. Sino para alcanzar sus objetivos políticos: sacarse de encima a Hugo Moyano y Marcelo Tinelli (a quienes considera adversarios políticos) a través de Armando Pérez a cargo de una “Comisión Normalizadora”.

Normal: habitual, corriente, común, usual, frecuente, ordinario, acostumbrado, natural, consuetudinario, fijo, regular, reiterado, rutinario. Todos los sinónimos expresan la voluntad conservadora del gobierno. Contrario a lo que debe hacerse. La comisión debió llamarse “Comisión Democratizadora”.

La excusa del Futbol para Todos ($2.500 M) no nos debería distraer. Desde el punto de vista económico es el 0,0015% del presupuesto nacional. Es más, el propio Estado podría licitar los espacios publicitarios y reducir significativamente el déficit de esa pequeña cuenta. El Futbol para Todos tuvo un buen espíritu. Poner las imágenes al alcance de aquellos sectores populares que no podían pagar a los medios privados que explotaban su difusión. Por eso los candidatos presidenciales en 2015 prometieron continuarlo. Como en otros órdenes Macri no cumplió. Pero no es la cuestión de fondo. Si los clubes quieren hacerse cargo del negocio, garantizando el acceso a las imágenes, está bien.

La cuestión de fondo es la propia organización de la AFA. El primer objetivo según su Estatuto es “fomentar el fútbol en cualquiera de sus formas en el ámbito nacional y asociar en su seno a las entidades que en la República Argentina lo practiquen”. En su propia definición aparecen invertidos los roles. Es la AFA la que se propone “asociar en su seno a las entidades”. Cuando debieran ser las entidades las que deciden asociarse en la AFA. Así los socios crean las entidades (los clubes) y estos se asocian entre sí generando en un nivel superior a la AFA. De esta manera la soberanía reside en los socios y son ellos los que eligen las autoridades de su club y de la Asociación del Futbol Argentino. Hay que empezar por cambiar democráticamente el Estatuto.

Los clubes que practican futbol en nuestro país son más de 3.000. Todos asociados en forma directa o indirecta (a través de ligas) a la AFA. La cantidad total de socios supera el millón de simpatizantes. Se hace necesario unificar el criterio con el que cada asociado adquiere derecho para votar (ejemplo: tener su cuota al día en el club al que está asociado). Luego las autoridades de la AFA surgirán del voto directo de los socios.

Quienes aspiren a conducir el futbol argentino deberán tener una plataforma electoral o programa de gobierno. Sus propuestas deberán ventilarse a la luz del día para atraer la voluntad de los asociados. Deberán hacer campaña por todo el país, federalizando el futbol. Tendrán que exponerse a las críticas y tomar las sugerencias que provengan de la base. Sus temas irán: desde el modelo con que se organizarán los torneos hasta las medidas de seguridad para erradicar la violencia (y garantizar el derecho constitucional a disfrutar del espectáculo); desde las formas de financiar el deporte (para que a ningún chico le falte la oportunidad de practicarlo) hasta los contratos con la TV nacional e internacional; desde la selección argentina hasta el club más pequeño del país; desde el amor por la camiseta hasta el comportamiento de nuestros deportistas en el exterior (quizás nuestros embajadores más famosos y emblemáticos); desde la escuela de administración deportiva hasta las auditorias que garanticen transparencia; desde la convocatoria a la participación y el autocontrol hasta “tipificar el delito de asociación ilícita deportiva”, como propone el dirigente Daniel Kiper. Tendrán que ganar la elección y cumplir sus promesas. Su mandato no podrá superar al del presidente de la Nación y tampoco el número de sus reelecciones. En fin. Más Democracia y Más Poder a la Sociedad.

La última elección del 3 de diciembre de 2015, se suponía que iba a poner fin al inaceptable largo ciclo de “consenso autoritario” iniciado bajo la dictadura militar en abril de 1979 y finalizado 35 años después con motivo de la muerte de Julio Grondona el 30 de julio de 2014. (La Democracia recuperada en 1983, nunca pudo traspasar el umbral de Viamonte 1366. Allí chocó persistentemente con una metodología más propia de asociaciones al margen de la ley, que con instituciones de una sociedad libre donde el soberano es el pueblo).

Aquel 3 de diciembre de 2015 fue bochornoso, vergonzoso e intolerable. Ese día una elite de 75 dirigentes debía decidir quién presidiría la AFA. Solo 75. Sería una de las elecciones más pequeñas y sencillas. En cualquier club de barrio vota más gente. Pero la descomposición tomó por asalto el resultado 38 a 38. Un empate matemáticamente imposible. Ya los interrogantes: ¿Qué paso?, ¿Cómo pasó?, ¿Quién trampeó?, etc.; estaban de más. El desprestigio de la AFA, como la mayoría de sus dirigentes, se generalizo.

Lógicamente, esta debilidad sirve a los mercaderes del futbol. Son los que llegan al deporte como trampolín hacia otros objetivos: dinero, fama, relaciones, poder político. Tomó la punta Mauricio Macri (presidente de la Nación, antes de Boca Juniors): “Si el mundo aceptó obligatoria o voluntariamente la figura de las sociedades anónimas, el fútbol argentino lo tiene que aceptar”. Ni se imaginó democratizar la AFA como paso ineludible para mejorar todo el sistema. No. Se le ocurrió la liquidación por partes, allí donde un club se cae viene la sociedad anónimo a resolver el problema. Su problema: ganar plata. Cuando la pierden devuelven el club a los socios, que son los únicos y verdaderos depositarios del bien.

La Democratización de la AFA es el camino. Aunque nuestra Democracia tiene un formato plutocrático (solo pueden hacer buenas campañas los que cuentan con enormes cantidades de dinero) sigue siendo preferible a las organizaciones viciadas por el elitismo.

Ya es hora de ir poniendo las cosas en su lugar. Como en todos los órdenes en que se manifiesta la sociedad, la mejor conducción es la que surge del protagonismo popular a través de un proceso electoral. El futbol no puede permanecer ajeno.

Mario Mazzitelli
Secretario General Nacional del PSA

Author: Partido Socialista

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